Hace ya varios años que leo libros electrónicos. Antes lo hacia en un Ipaq (una especie de “palm”) y ahora lo hago en mi teléfono. La verdad es que al comienzo cuesta un poco acostumbrarse, pero las ventajas de tener los libros siempre a la mano (en el teléfono o tablet, por ejemplo) con luz propia, en un aparato que pesa muy poco, y que ademas mueve el texto a nuestra velocidad para no tener que cambiar de página  hacen que una vez que uno se acostumbra, sea muy difícil volver al libro impreso.

Lo que me llama la atención es que si bien, en un inicio los libros electrónicos eran bastante más baratos que su versión en papel, esta diferencia se ha ido reduciendo con el tiempo. Tiene esto sentido? A mi parecer, el libro electrónico debería costar una pequeña parte de lo que cuesta su versión impresa, aquí algunas razones:

Costos: Obviamente duplicar un libro en formato electrónico tiene un costo de CERO. No se invierte un centavo en materiales.

Distribución: La distribución es electrónica, el libro llega a cualquier parte del mundo en segundos.

Trazabilidad: Electrónicamente es posible saber cuantos libros se venden, donde, a que precios. Esto permite que el autor, si es el caso, reciba un ingreso directo, sin (o con pocos) intermediarios.

Propiedad: Para mi, aquí esta el punto clave. Un libro electrónico esta vinculado a su dueño y, normalmente no se puede compartir. Yo tengo una empresa de Desarrollo de software y en algún momento pensé en formar una biblioteca electrónica de libros de consulta, sobre diseño y programación, pero esto término siendo poco práctico porque los libros son comprados y quedan asociados a una cuenta 9por ejemplo en amazon). Es cierto que se podría crear una cuenta y pasarle el acceso a todas las personas interesadas, pero hay una serie de cuestiones de seguridad que hacen esto poco práctico, además de que, de alguna manera estamos dándole un uso indebido a los libros.

Un libro impreso es leído y luego compartido con una serie de personas, durante su vida puede llegar a ser leído por docenas o centenares, mientras que la versión electrónica, esta encadenada a un solo dueño.

Recursos: Finalmente, los libros electrónicos salvan árboles.

Por todo esto, creo que el precio de los libros electrónicos, siendo una fracción del costo de los libros impresos, aún podría generar ingresos interesantes a los autores, que no tendrían que ser menores a los generados por las versiones impresas, sólo mejor distribuidos. Creo que en los libros cómo en la música (ver “Todavía se puede hablar de piratería musical?), los intermediarios luchan por mantener sistemas anticuados, que los sitúan entre los generadores de contenidos y sus consumidores, para seguir obteniendo beneficios, forzando un esquema que no debería ya existir.